martes, 13 de diciembre de 2016

CARTOGRAFÍA DEL ICEBERG



CARTOGRAFÍA DEL ICEBERG


El secreto era trazar el mapa de su pubis con minuciosidad de cartógrafo. Escuchar como variaba su línea de flotación entre el ombligo y los muslos, dependiendo de las mareas con las que se la tratase. De caderas para arriba, una única era Rebeca; de caderas para abajo, a saber de cuántas mujeres o pólvora estaba hecha. Lo mejor de ella -aunque suene a tópico- eran sus profundidades. ¿Qué andaba haciendo en esta ciudad costera, provocando tanto naufragio?

Rebeca se fundía en los bares, por las terrazas. ¡Le seguían peces de colores tras la falda, dejaba un perfume azul entre las calles! Mayormente, motivaba insomnios, males menores (algún que otro pecado capital si la dicha era buena). Cómo explicar que los barcos la buscasen para estrellarse, es un misterio digno de la electromagnética.

Pero Rebeca se despedazaba continuamente, parecía querer consumirse, volver a ser agua. Y se fue fugitiva a otro mar. Se dejó llevar por la corriente, como un iceberg, como hacen las rebecas cuando no se sabe amarlas.

4 comentarios:

  1. Dentro de la sensualidad tratas un tema tiernamente real... La soledad del iceberg... Donde sólo asoma su punta guardando todo un mundo en su interior.
    Es precioso, amigo Jorge.
    Fascinación ante este trato.

    Mil besitos.

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    1. Jolín, muchas gracias por tus palabras... "la soledad del iceberg", eso sí que es un hallazgo amiga mia. Creo que tendría que escribir los textos, enseñartelos, que los comentaras y ampliarlos con tus ideas.

      Mil más para ti, y muy merecidos!

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  2. "De caderas para abajo, a saber de cuantas mujeres o pólvora estaba hecha" que línea para genial Jorgito. Amé tu texto y sus metáforas. Te agradece este escrito una Rebeca más. Besos.

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    1. Oooooohhhhhhh! Ya me has sonrojado!!! Gracias Mendiel por tus palabras. Vivan las Rebecas. Más para ti!

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