viernes, 11 de noviembre de 2016

METAMORFOSIS LXVIII: EL PAVO REAL



METAMORFOSIS LXVIII: EL PAVO REAL


Se tomó tan en serio que los pensamientos que uno tiene crean la realidad, que le costó tres meses convertirse en pavo real.

En la oficina había pasado desapercibido como cualquier chupatintas del montón, pero el día que entró por la puerta con su nuevo plumaje iridiscente, en seguida, la dirección consideró que por su vistosidad, merecía un puesto de mayor calado en la empresa y lo ascendieron a jefe comercial. Tampoco las noches de farra volvieron a ser iguales; había que verlo, en mitad de la pista, con su cola desplegada pintando de verbena la discoteca, agitando sus colores verde, azul, café y amarillo como en un jugoso cóctel tropical.

Sólo sus amigos pusieron pegas a la transformación. –Por fin tu vanidad subterránea, sale a la luz- dijeron –lo sabíamos, un poco de poder te volvería loco- le aseguraban, poniendo punto final a su relación.

Lo que no había podido sospechar en su sueño de pavo real, es que en un arrebato místico dejó el trabajo, entendió a los que lo dejaron solo y se fue para la India. A día de hoy, se le ve pasear por un jardín a la salida de un templo, alimentándose de serpientes venenosas, ejerciendo de meteorólogo con su cola profética y alertando a los monjes, con maullidos de gato, cuando vienen los turistas.

2 comentarios:

  1. Toda una metamorfosis... Sin duda. Todos llevamos dentro un pavo real que de vez en cuando sale a pasear, jajaja, me ha salido un pareado.

    Mil besitos, amigo Jorge.

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    1. Igual algún día me transformo en la Auroratris que todos llevamos dentro jeje.

      Gracias por delirar conmigo Ana!!!

      Tus mil por mil más.

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