martes, 15 de noviembre de 2016

LA TRINCHERA



LA TRINCHERA


Mientras esperaba la orden para salir de la trinchera y comenzar el ataque, el esqueleto echó un ojo a sus compañeros por última vez. Que monstruos de tan distintos cuentos se hubieran juntado para luchar contra la realidad, era algo que le llenaba de fraternidad los huesitos.

Ver cómo las ganas de sangre que tenía el vampiro, esta vez, jugarían a favor de la causa o con qué determinación la sirena afilaba sus cantos para el combate, le daba ánimos para disimular su tiritona ósea. La medusa repasaba las últimas instrucciones a las serpientes de su cabeza: una picadura, un vivo. El hombre del saco tejía un doble fondo para ampliar las capturas de los niños que dejaron de serlo. ¡Qué puntapiés lanzaba al aire, el demonio de nueve patas! Hasta la bruja estaba deseando entrar en batalla y sobrevolaba maléficamente la retaguardia de la trinchera.

Cuando sonó el silbato, aunque la hadita libertaria cruzó sus pensamientos y un sudor fantasmagórico le recorrió la columna, el esqueleto se puso de pie y salió de la trinchera: la imaginación estaría orgullosa de su sacrificio.

4 comentarios:

  1. Qué bonito cóctel de personajes, amigo Jorge.
    Me has arrancado esa ternura infantil que todos llevamos dentro.

    Mil besitos y feliz martes.

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    1. La ternura es un arma de construcción masiva, yeaahhhhhh!

      Tierno martes para ti!!

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  2. Muy buen micro me llevo en ésta mi primera visita. Supongo que la imaginación también estará muy feliz con el autor, que es al fin y al cabo quien dirige la maquinaria de este blog.

    Un saludo.

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    1. Muchas gracias por la visita Jonh y tus amables palabras. Espero que vuelvas a darte un garbeo por aquí.
      Entre la imaginación y yo la relación es tormentosa (no sabes qué genio tiene cuando no le hago caso).

      Otro saludo!!!

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