domingo, 13 de noviembre de 2016

EL VENDEDOR DE HUMO



EL VENDEDOR DE HUMO

En el Mercado de las Pulgas de París, entre el puesto de máscaras africanas y la tienda de espejos, el vendedor de humo expone su muestrario volátil. Parece que los últimos tiempos se vende muy bien el humo olímpico de las antorchas, en detrimento, eso sí, de la carnívora humareda de los sarmientos -hasta hace unos años, reina de la corona de su tenderete-. Los tiempos cambian, pero el humo permanece, y en este museo callejero hay piezas de submarinista. En unas urnas de cristal para quesos, vemos como juegan los jeroglíficos místicos de los inciensos, que según el karma con el que se hayan levantado, se muestran añiles o turquesas. Otra urna contiene el humo negro de un volcán en erupción con el cartel de “no se vende”, quizá porque esta pieza le recuerde a otras vidas. Quizá. Encima de lo que parece ser un piano cóctel, la humareda que sale de siete pipas baila al son de su música etílica -la danza etérea parece querer recrear el cortejo de los estorninos-. Como si se tratara de una extravagancia, dentro de un acuario, se permite mostrar el humo de las cataratas, más para llamar la atención que por la esperanza de quitárselo de las manos, dado su desorbitado precio. Debajo del puesto, ocultos en un arcón, se mezclan las señales de socorro de los apaches con el humo esotérico de los fuegos fatuos: expuestos sólo en equinoccios y solsticios, respetando la superchería del vendedor. Como baratija y a bajo costo, ofrece humo azul para sortijas y collares -una ganga si lo comparamos con el valor de otras piezas-. Pero si hay que reservar algún asombro, debe ser para el humo que quiso ser nube y para el humo que deja el amor cuando se va: ambos exhibidos en jaulas de pájaros con las puertas abiertas.

Si usted es alquimista, pirómano o simplemente poeta, la visita a este puesto parisino es de obligado cumplimiento.

4 comentarios:

  1. Aquí estoy ante este puesto, vestida de poeta bohemia para no desentonar. El gran desfile de humaredas se presenta ante mí.. Y yo sólo tengo ojos para ese humo que quiso ser nube.

    Original no, lo otro.
    Te aplaudo, amigo Jorge.

    Mil besitos y feliz domingo.

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    1. Ya me has puesto cantarín, gracias Ana!!!

      La verdad que me lo he pasado pipa al hacerlo, llevaba todo el día echando humo con ganas de escribirlo jeje.

      Mil más para ti!

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  2. Magnífico, Jorge. ¡Qué derroche de talento!

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    1. Te lo agradezco Txisko, pero los méritos son de mis lecturas más que míos.

      Un abrazo, amigo!

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