martes, 8 de noviembre de 2016

EL DEMONIO ANGELICAL



EL DEMONIO ANGELICAL


Empezó como una forma de salir de su rutina malévola -todo el día incitando al oído pecados, aburre un poco, la verdad-. Al principio no fue nada, dejar a los hombres a su libre albedrío, no ponerles tentaciones cada dos por tres.

Poco a poco, le fue picando el gusanillo y -qué sé yo, lo típico- ayudar a encontrar las llaves perdidas entre la ropa, permitir que se abrieran las puertas de los ascensores atascados, apagar las luces que se dejaban cuando salían de casa… la cosa parecía gustarle; así que, aún no sabiendo si lo hacía porque estaba prohibido o si, en realidad, había nacido con una naturaleza angelical en un cuerpo de demonio, continúo haciendo el bien. Y, francamente, hacía su trabajo con una pasión benévola, que ya le hubiera gustado tener a cualquier espíritu celeste.

Su comportamiento contradictorio llegó a oídos de Dios –no se le escapa una, sobre todo en cotilleos- y claro, no podía permitir que se saltase a la torera las sagradas escrituras. Pero como Él se conocía muy bien y no quería más diluvios, escribió un nuevo libro para la biblia, donde daba cierta cancha al repertorio de conductas de diablos y familia -asunto arreglado, así es el Altísimo-. Nuestro anticristo en cuestión, hasta participó en un capítulo sobre fórmulas y rituales antidemoníacos: ¡hay que ver que extrañas formas toma el aburrimiento!

2 comentarios:

  1. Porque somos ambiguos por naturaleza... Nacemos con la muerte y la vida, el bien y el mal... Si así somos los mortales... En estos diavolos... Todavía más.
    Qué ocurrente eres, amigo Jorge.

    Mil besitos y feliz noche.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Anísima!!! Touché con lo de ambiguedad, debajo del divertimento de eso trataba. Muy agradecido porque me leas y me leas bien jajajaja.

      Otros 666 para ti juajuajua!!!
      (malditos personajes se me pegan)

      Eliminar