viernes, 28 de octubre de 2016

POLIFONÍAS



POLIFONÍAS


Comencé a poner voces desde niño. Veía una persona interesante y le robaba la voz, así de fácil. Al principio, jugaba a escondidas en mi cuarto. Me encantaba la de mi padre, al usarla me sentía un poco rey. Con la del profesor de religión, todos mis peluches se asustaban un poco, tal vez porque, ni en el cielo ni en el infierno, los mencionaba. La de mi prima me creaba un poco de esquizofrenia, me decía a mí mismo que ser familia no era excusa para no sentir amor.

Mi polifonía fue creciendo como la de todos, con sus actores favoritos de cine, con sus escritores preferidos, con el seductor de la oficina o con la de ese conocido que habla como si estuviera en una montaña rusa.

Ahora la cosa se me ha ido de las manos: pongo voz de mar o de ala rota, hablo como si fuera la noche o converso con tono de saudade o de bocina. ¡No se pueden hacer idea, cómo me miran los amigos cuando les doy esas monsergas de cangrejo o me enfado con acento de verbena!

4 comentarios:

  1. Un auténtico carrusel de voces... Y cada una de ellas tiene detrás un personaje. Te imagino dando charlas o recitando a caballo entre una verbena y un cangrejo... Éxito asegurado, amigo Jorge.

    Mil besitos y feliz finde.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El llanero esquizofrénico!!! jajjaajjaja.

      Me gusta lo de carrusel de voces, un auténtico hallazgo!

      Igual más uno para ti!

      Eliminar
  2. Me encanta tu polifonía, sobre todo la voz de la noche, la de un ala quebrada, la de una estrella fugaz, la del viento...
    Y enfadarte con acento de verbena debe ser ya lo más...
    Espero que no sea con ritmo de regeton :-)

    Besos enormes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Mag!!! No, yo soy más de tango y tequila!

      Igual de grandes para ti!!!

      Eliminar