miércoles, 12 de octubre de 2016

EL DEMIURGO



EL DEMIURGO

“Nuestra mente puede equivocarse.
Pero lo que la sangre siente, cree y dice, es siempre verdad.”
D.H. Lawrence

Sólo con aquellos en los que permanece algo de divinidad puedo hacer algo: soy un buen artesano, no un mago. El caso de Sara me sobrepasó hasta mí, les cuento.

Chocamos al instante, yo tan gnóstico, ella tan sanguínea. De divinidad andaba sobrada, eso sí. El problema residía en nuestra visión cosmológica, así de sencillo. Sara estaba convencida que no hay mayor espíritu que el propio cuerpo, mientras que yo, pues ya me conocen, siempre intentando liberar al espíritu de su cárcel material. Lo que no esperaba es que Sara, con esa obstinación azul que ella tiene, me lo demostrase con los mejores argumentos posibles: una noche de amor loco.

Como soy un demiurgo discreto, sólo les diré que echó por tierra mis planteamientos filosóficos más básicos y me dejó hecho unos zorros, metafísicamente hablando.

Y desde entonces, así ando, ensarado perdido, vagando por el universo como un cura sin fe.

4 comentarios:

  1. Viene bien algunas lecciones prácticas... Así podemos reflexionar sobre nuestra fe.
    Sara, tiene un don divino.
    Yo creo en ella.

    Mil besitos, amigo Jorge.

    ResponderEliminar
  2. No sabes cómo es le sabor de una manzana (prohibida) hasta que la pruebas. Tengo una mañana muy de enseñanzas orientales, espero remontar.

    La Sara tiene un cuento filosófico! A mí también me convence.

    un beso elevado a infinito... jejeje, a ver cómo superas éso, amiga Ana.

    ResponderEliminar
  3. Ay, Sara, Sara. Sigue siendo creyente, pero como bien dijo Borges, hay tantas Saras como estrellas, como libros en una biblioteca infinita, como suposiciones, como gotas de agua en el océano...
    Otras Saras, pues, encontrarás, y tendrás más noches de revelación carnívora.

    Tx1sk0 Mandomán Xego

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Copón!!!

      Acabas de subir la temperatura de este blog con tu comentario Txisco.

      Te agradezco tu erudición vital, maestro.

      Viva Borges y la madre que te parió!!!

      Eliminar