martes, 18 de octubre de 2016

LA MUJER SARMIENTO



LA MUJER SARMIENTO


¡Uf, había que tener cuidado con la mujer sarmiento, a la mínima comenzaba a arder! Y qué olor, madre, de esos que no se olvidan, que quedan alojados en la nariz para siempre, tipo perfume de quirófano o de gasolina. La combustión con ella hacía maravillas: ¡cómo crepitaba, ni que estuviera hecha de grillos o aguacero! ¿Qué prometían sus inflorescencias de mujer anticipada? ¿Cómo hacer para emborracharse de su uva íntima? ¿Estaba malpensado querer arder entre sus ramas? Ella, verdadero heraldo de la primavera, y no los dichosos cerezos en flor.

Decidimos quedarnos viéndola crecer a su manera, flexible y nudosa, nada de podas. Creó una nueva forma del querer: amar ensarmientado.

8 comentarios:

  1. Encantadora manera de querer y encantadora mujer. Acabas de inmortalizar a ese ser, la has hecho singular ante los ojos de lo humano e incluso de lo divino.

    Originalidad no te falta, amigo Jorge.

    Mil besitos.

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    1. Gracias gracias gracias y así hasta empatar con los besos que me mandas.

      Es un chorradica de texto, pero se agradecen los ánimos.

      (Tengo que agradecerte también que compartas mis textos, desde que tu apareciste en la vida de mi blog, he multiplicado las visitas, sé que tienes la culpa)

      Pues un beso elevado a la potencia!

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    2. En serio?? Pues si es de tu agrado... Asumo toda la culpa con mucho gusto, de ser al contrario... No me lo perdonaría, qué horror, jajajaja!!

      Otra tanda de mil besitos.

      Textos con frescura y originalidad... Siempre son de agradecer ante lo cotidiano, amigo Jorge.

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    3. Sí, maja sí.

      (Hay que mirar lo cotidiano como se merece, con asombro!)

      Voy a ser el más rico de besos!!!

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  2. Pues yo te he conocido, y me alegra sobremanera por Julián Velcardo.El relato a esta mujer Sarmiento es impecable. ¡Espectacular!

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    1. Muchísimas graciaaaaaas!!!! Pues viva Julián también.!!!

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  3. Una mujer así embriaga hasta con el mosto...
    Besos.

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