miércoles, 19 de octubre de 2016

LA JACARANDÁ



LA JACARANDÁ






A la espera de su siguiente reencarnación, le dieron a elegir entre ser protón de magnesio o jacarandá, y ese día, como se había levantado con el karma florido, se decantó por la botánica.

Cuando le preguntaban que de dónde venía, le encanta decir que descendía de las acacias mimosas; en la misma forma de arrastrar las aes, iba saboreando como una porción de ternura. Además, contaba con la ventaja que florecía dos veces al año: todo un lujo, que causó alguna que otra suspicacia o fervor en el gremio. Su madera aromática era pretendida por cualquier maestro carpintero que buscase considerarse como tal, pero ella prefería a los alquimistas, que sabían con precisión y buenas manos, qué flor estaba madura y dispuesta para sus ungüentos curativos o reconstituyentes.

El día que descubrió que su nombre significaba “fragante” le dio tal ataque poético que a poco se sale de la tierra. Desde entonces sólo aspira a plazas públicas y jardines exquisitos.

(Lo llego a saber de antemano y la convierto en un humilde protón)

4 comentarios:

  1. Que manera tan impecable de hilvanar una a una la palabras para producir un texto magnífico.
    Se puso orgullosa, con semejante importancia concedida.
    Solo muchísimas gracias. Tal vez un humilde protón también me hubiese elevado a las alturas.

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    1. Jolín gracias, pero el mérito del texto es compartido, también tuyo porque me lo habías dado prácticamente hecho.
      Le di un giro al final, pero si yo fuese una jacarandá también me pondría de un estupendo!!!

      Los protones están infravalorados, seguro que también hubiese sido una historia bonita.

      Un florido abrazo!!!

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  2. Un protón no daría tanta inspiración poética... Mejor ser fragancia y belleza para los sentidos.

    Felicidades chicos, por ser musa y autor.

    Mil besitos para cada uno.

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    1. No subestimemos a los protones, intuyo que tienen mucho potencial, son tan juguetones.

      Felicidad pues para los dos.

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