domingo, 23 de octubre de 2016

EL MARINERO PIRÓMANO



EL MARINERO PIRÓMANO


Dijo: “Ya es hora”. Y quemó las naves, quemó las olas. Quemó los puertos y las orillas, quemó la luna y los astrolabios (dejó la noche). Dijo no, a todas las brújulas. No, a los voluptuosos abordajes; no, al lamento de los pecios hundidos; no, a su copa de ron; no, a capturar a la ballena. Y tuvo tiempo, por fin, de escuchar a sus naufragios, a su amor de madre, a los albatros de su chistera. No hizo caso de los consejos de las anclas, ni a los trópicos donde enterró su corazón, tampoco le dio importancia al precio que pusieron por su cabeza. Decidió arder como una rosa náutica, como hace el sur en los mapas cuando nadie mira.

-Aléjate de la costa- se le oyó decir entre la bruma. –Busca en los de ojos de las sirenas tu faro elemental- dejó como epitafio sobre la arena.

2 comentarios:

  1. Sería un sueño suicida quemar las naves y adentrarse mar abierto. Valiente navegante en su propio buscar.
    Me encantó el epitafio... Dejas ese tinte poético que te persigue, amigo Jorge.

    Mil besitos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tiene algo de suicida sí, y de liberador también...
      La poesía es mi sombra auténtica, la de las farolas es sólo un espejismo.

      Besos de Domingo (que son de mantita y sofá) para ti!

      Eliminar