viernes, 21 de octubre de 2016

EL ENTOMÓLOGO

Edward O. Wilson

EL ENTOMÓLOGO


No subestimen a los entomólogos, ¡tienen un peligro! Pregunten, si no, a Franchesca; hablen con Beatriz; no se olviden de interrogar discretamente, también, a la hermana de Franchesca.

¿Que cuál era su secreto? ¡Ojalá lo supiera! Lo cierto es que las mujeres que convivieron con él, quedaban brillantes como luciérnagas. ¿Qué claves conocen los entomólogos que el resto de mortales ignoramos? ¿Tiene algo de especial estudiar la secreción de feromonas en una abeja reina o las complicaciones que pueden causar las picaduras de la araña lobo? ¿qué tienen que ver las plagas de langostas, que asolaron las cosechas en Brasil en el siglo XVIII, con el amor? No veo a los miembros de la Royal Entomological Society como un club de seductores, ¡digo yo!

¡Que alguien me explique qué veían en aquel huraño entomólogo, que malgastó su vida estudiando las migraciones masivas de la mariposa monarca!

2 comentarios:

  1. Seguramente vieron su alta sensibilidad y una paciencia infinita para tratar con semejante fauna.
    Misterios de la vida, amigo Jorge.

    Mil besitos.

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    1. Ese maldito entomólogo me robó a la novia, le tengo una manía jajajajaa...

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