viernes, 7 de octubre de 2016

EL ELÉBORO AZUL



EL ELÉBORO AZUL



Jugando con Perucho y Estrada
a la comba de la imaginación.



El eléboro, la planta de los brujos, en su variante azulada atrae a mujeres abismo y dioses en cautividad. Potente remedio contra las insolaciones lunares, su uso terapéutico se ha reducido a la podología: parece que unas refriegas en los empeines proporcionan un andar alado, como de cuadro de Chagall. Los contables y banqueros son alérgicos al polen de esta flor, mientras que a los políticos les salen unos sarpullidos en la conciencia, que desaparecen a los pocos días (la naturaleza alucina con los mecanismos de supervivencia de esta especie gubernativa). Los cisnes, en cambio, adoran esta planta; de hecho es lo único que comen. Estudios científicos, muy serios, han descubierto fragmentos de pétalos en sus cuerdas vocales; hay quien sostiene que el eléboro azul tiene mucho que ver con su canto de epitafio. El té elaborado con sus hojas es recomendable tomarlo cuando las nubes visten su color arrebolado para seducir a la noche, porque aumentan significativamente la libido y el ánimo juguetón: hay que tener cuidado con las dosis porque es tóxica y afrodisíaca, al mismo tiempo.

Lo más curioso del eléboro azul es que como las luciérnagas, en sus épocas de celo, brilla.

2 comentarios:

  1. Un juego de metáforas, un acueducto de palabras que vienen a desembocar en la orilla de la moraleja.
    Haces poesía en ciertos giros y consigues una combinación perfecta.

    Mil besitos, amigo Jorge.

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  2. Dan gusto tus comentarios! me encanta eso de "la orilla de la moraleja". Es un texto que parte del estilo de dos de mis escritores de cabecera, así que el mérito de ellos. Todavía ando trabajando mi propia voz.

    Nuevamente gracias por tus ánimos Ana.

    Be poetry my friend!!!

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