jueves, 8 de septiembre de 2016

LOS ZAPATOS DE DIOS





LOS ZAPATOS DE DIOS



Cuando los ángeles no miran, Dios se prueba unos zapatos de tacón. ¡Que bíblico espectáculo verlo desfilar por la pasarela de nubes con su aire divino!

Según un apóstol apócrifo, del que sólo tenemos noticias de su humilde profesión (zapatero, ya se podían haber imaginado), Dios comenzó una colección de zapatos al noveno día de la creación; parece, que por aquel entonces, el Todopoderoso se aburría mucho.

Debido a las características eternas de su propia deidad, poseía una colección infinita. Desde sandalias corintias, que competían en adornos con el ultramarino encanto de las aztecas, pasando por unas gastadas bailarinas que habían pertenecido a Isadora Durcan, hasta las alpargatas etrúsculas*, que pese al injusto olvido de la historia, eran pura fantasía.

Quizá porque Dios es una mujer o porque lo femenino es principio de vida, su antología del calzado contenía más repertorio propio de féminas que de féminos** (como dato indiscreto desvelar que Él compra la revista Vogue sólo para estar al tanto de las últimas tendencias en zapatería). Su niña bonita es el stiletto, esos zapatos de aguja que superan los diez centímetros de altura y cuyo tacón, finísimo, es capaz de competir con los puñales. Sobre este asunto, algunos exégetas opinan que a la derecha de Dios no se sienta Jesús sino Christian Dior y Rober Vivier, pero tampoco es cosa de meterse en polémicas religiosas o modales. El tema es que a parte de su afición coleccionista, Dios se pirraba por la etimología. Así que como “stiletto” viene del latín stilus, que significa punzón y que era un instrumento para escribir en tablillas de cera, el Sumo Creador jugaba (contra la creencia popular, Dios juega, y mucho) a inventar expresiones como: los zapatos de tacón escriben sus huellas de seducción en la arena de la vida, o, sólo el tacón de aguja nos traduce la caligrafía de los pies.

El colmo de su afición consistió en crear unos zapatos a su imagen y semejanza.  Y produjo unos zapatos celestiales, de tacón olímpico y color angelino***. Y vio Dios que eran buenos. Y fue así.



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* etrúsculas: palabro mezcla de “etrusco” y de “esdrújula”. Cuando uno habla de Dios se le pegan ínfulas creativas.

** féminos: a este paso me saco una costilla y la echo a andar (aunque he de reconocer, que soy más de Liliths que de Evas).

*** angelinos: para más información cromática sobre los ángeles, véase cualquier tratado común de angeología.

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