miércoles, 21 de septiembre de 2016

LA MUJER SELVA





LA MUJER SELVA


Hablaba con los dioses de tú a tú, o eso me parecía, mientras la miraba desde el último pupitre de la clase. ¡Es que había que ver cómo nos enraizó a todos con sus encantos traídos de la periferia!

Hablaba de trepar a las copas de los arboles como asignatura imprescindible para licenciarse en Niño. Nosotros, acostumbrados a las máquinas recreativas o a los juegos de patio de colegio, como es normal, la convertimos en tótem desde el primer día.

¡Y qué lecciones, madre! No paraba de crecer y de crecer. Si hasta un día, el profesor de literatura amenazó con dimitir, si su belleza no ponía punto final y dejaba de alterar el orden monótono de nuestra mediocridad de provincias. Pero ella siguió creciendo y desafiando los cánones de la ciudad, por eso la apodamos “La mujer selva”.

Con qué alboroto celebramos el día que anunció sus primeras sangres. Decidimos fugarnos y hacer fiesta en la colina. Y ella miraba al cielo y cogía tierra de la tierra, y parecía ser una sacerdotisa de la llama o estar poseída por un viento sideral. ¡Qué legado de paganismos nos dejó!

Era un secreto, pero ya que estoy confesional, hasta muchos años después, no me repuse de sus humedades amazónicas.

4 comentarios:

  1. Lo natural de una mujer siempre atrae, su belleza salvaje, su comportamiento puro... su instinto natural.
    Bonita enumeración de la belleza silvestre.

    Mil besitos, Jorge.

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  2. Amén por el apunte sobre qué atrae de la mujer!

    Gracias por tus palabras que dan en la diana.

    Besos al cuadrado!

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  3. Tal vez ella era descendiente directa de Tupí berí, que le dió el nombre al Jacarandá. Por supuesto puramente natural. En una de esas era tan natural que se hizo bióloga a pesar de no tener las mínimas probabilidades de siquiera haber aprendido a leer. Tal vez también se hizo poetiza porque observar no le bastó, ella quería que el mundo supiera muchas cosas de los dioses. ¡En fin! Estaba aquí en tus relatos.

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    1. Gracielamar estás hecha del material del asombro, de eso estoy seguro.

      Me encanta lo de poetiza, que conste. También lo de biológa, vuestra forma de mirar el mundo se emparenta con la de los poetas (y con la de las hadas).

      Me encantaría poder tomar un café contigo y me hablases de Tupí berí, hay tanta verdad en la mitología!

      A mí no me deja de asombrar, verte perdida por el bosque de mis historias! Un abrazoooooooo!!!!!

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