martes, 27 de septiembre de 2016

EL PESADOR DE PALABRAS




EL PESADOR DE PALABRAS



Sabía cuánto pesaban las palabras: tres miligramos si eran una mentira, siete miligramos si eran una verdad. Si se trataba de esas que uno aprende en la infancia y te acompañan de por vida, su peso doblaba al de las verdades: catorce miligramos. Las palabras que uno roba a los amores de temporada suelen oscilar entre cinco y cuatro miligramos, dependiendo de la temperatura de los encuentros. Las más pesadas, sin duda, son las que se escuchan en los funerales: veintiséis miligramos. Inexplicablemente, las de mayor levedad son las palabras de amor verdadero, apenas un miligramo.

El silencio, dice, no se pesa en gramos, sino en ausencias y no utiliza como referencia la fuerza de la gravedad sino otra desconocida, a la que él llama La fuerza fugitiva. 

Lo que da miedo de verdad, es que es capaz de medir, también, lo que pasa por las entrelineas.

6 comentarios:

  1. El peso de la palabra reside en su poder, y éste, es totalmente variable según como se emplee… Aun cuando hay silencios, que a veces son una verdadera sentencia…

    Muy bueno, Jorge… Un placer leerte.

    Bsoss.

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    1. Muchísmas gracias Grinebra!!!

      LLevas toda la razón en tu comentario: el peso de la palabra es inconstante... ¿no serás una alquimista enmascarada?

      El placer me lo das tú porque me lees.

      Palabras poderosas para ti!!!

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  2. Has olvidado el lenguaje corporal... son todos esos miligramos elevados a la potencia. Y me quedo con ese dato sobre que el silencio se mide en ausencias... Gran verdad, Jorge.

    Mil besitos.

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  3. Yujuuuu, mi Auratris!!!

    Pués sí, habré de remediar el olvido con otra bagatela exclusiva sobre el lenguaje corporal, otra idioma riquísimo, una lengua viva, diría yo, jeje.

    un beso de quilates para ti!

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  4. Espléndido, Jorge, se disfruta de cabo a rabo. Buena la idea matriz y bueno el desarrollo.Te felicito.

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    1. Muchísimas gracias Txisco! Viniendo de ti, tu crítica me sabe a gloria!

      Un abrazo!

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