lunes, 4 de abril de 2016

LA ORQUÍDEA FANTASMA


La orquídea fantasma.



LA ORQUÍDEA FANTASMA


¿Sabían que las orquídeas tienen velamen? Sí, como los barcos. Parece ser que estas velas son piel que recubre sus raíces. O sea, que si ella fuera una orquídea, tendría una epidermis alada o sus cambios de humor se regirían por fundamentos de navegación... me imagino que por este camino metafórico, acabaré llegando al mar, que es lo que temo.

Intento decir que ella era una mujer orquídea, una mujer fantasma. Y cuando digo orquídea quiero decir flor erógena, o cuando digo fantasma, quiero decir que se me aparecía hasta en sueños.

También podría compararla con una enredadera o un bosque sagrado, pero mentiría, porque ella era toda una orquídea fantasma.

Su belleza parecía flotar en el aire, no tener amarras; era libre o estaba de paso. Pude fotografiarla -si es que la memoria sirve para esas cosas- y la convertí en daguerrotipo o talismán de mis noches tristes.

-¡Qué maldición deja la maravilla tras su paso!- les confieso, agradecido, mientras garabateo en mi cuaderno de botánica.

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