miércoles, 16 de marzo de 2016

LA CIGARRA









LA CIGARRA


-¿Cómo que nadie defiende la filigrana, el arabesco o la floritura?- pensaba la cigarra antes de entrar en el cabaret para su actuación diaria. –¡La naturaleza es excesiva! Acaso los críticos no se han quedado maravillados mirando un atardecer con su barroca paleta de colores.- le decía al espejo del camerino. – ¿Quién no se ha enamorado de una Cleopatra, con su maquillaje de fantasía y los vuelos recargados de su falda?- parecía escrutar al público con sus pensamientos en el escenario.

La cigarra afinó las membranas y cantó una melodía laberíntica y salvaje, como si habitasen en ella las flores más exóticas.

Las hormigas aplaudieron como de formulario, murmurando entre ellas, que vaya desatino, que con este nuevo disco se había alejado de las raíces. Y llevaban razón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario