viernes, 18 de marzo de 2016

EL DOBLE DE MI DOBLE









EL DOBLE DE MI DOBLE


…escindidos siempre, siempre yo y mi doble
y el doble de mi otro yo…

De El arco y la lira, Octavio Paz


En el terreno amoroso, mi otro yo siempre tuvo mayores destrezas que yo mismo. Lo que no podíamos sospechar, ni mi doble ni yo, es que Silvia (o una de las Silvias posibles) por quien perdía de verdad la cabeza era por el doble de mi doble.

Nuestros celos llegaron a averiguar que nuestro rival había llevado hasta el paroxismo nuestra afición al baile y la botánica, y se había convertido en un figura de la danza, así como en una enciclopedia sobre herbarios y jardines. Estas habilidades, unidas al sueño de niña de haber estudiado biología de nuestra Silvia, le hicieron condenadamente atractivo a sus ojos.

Nuestra primera reacción (fue idea de mi doble) consistió en planear un genocidio existencial de mí mismo: una idea descabellada, que desechamos por propia supervivencia. Pronto comprendimos que ninguno de los tres renunciaría a su parcela de Silvia, así que nos acostumbramos a vivir en esa esquizofrenia amorosa. ¿Y qué quieren que les diga?, el amor es un terreno por colonizar y nuestra historia, aunque múltiple, nos hizo dementemente dichosos.

Otro día, con más tiempo, les cuento la historia de Silvia y las mil y una mujeres que vivían en ella.

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