jueves, 14 de enero de 2016

ACCIÓN URINARIA



"La Fuente" de Marcel Duchamp



ACCIÓN URINARIA


Cuando destruyó la famosa Fuente de Duchamp en el Centro Pompidou en París, no fue por un arranque de ortodoxia artística ni una llamada de atención en favor de la belleza, sus reivindicaciones tenían un carácter más animal.

Había realizado un estudio pormenorizado sobre el invento maldito de los urinarios, desde los baños de las estaciones de autobuses a las toilletes más exclusivas. Había constatado que al orinar se producía una sensación de incomodidad impropia de tal desahogo fisiológico; en casa, éso no pasaba. Hasta los animales se sienten vulnerables en el momento crucial y evitan la manada para realizar sus necesidades. Desde luego, al género femenino se le había respetado la intimidad de sus efluvios, por decirlo líricamente. ¿Por qué a los hombres se les negaba tal derecho?

Así que la lucha de su vida consistió en reclamar una dignidad urinaria para los hombres, un espacio propio donde no tuvieran que mirar al infinito de su sexo (sic) y se evitasen esas conversaciones grotescas con los compañeros de orín (doble sic). 

A día de hoy, sus intervenciones de protesta se han vuelto más virulentas y escatológicas dentro de los urinarios. Ustedes pueden imaginarse, lo que mi falso pudor no puede ni comentar.

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