martes, 15 de diciembre de 2015

LA BANDA DE LOS APELLIDOS COMUNES


Caían bien los Golfos Apandadores, ¿no?




LA BANDA DE LOS APELLIDOS COMUNES


Los Martínez, los García y los López, hartos de su ordinariez, montaron una banda de ladrones de apellidos. Comenzaron su andadura bandolera con los de los pomposos oficiales del ejército. Su destreza (o mala leche) fue tal, que aparte de hurtar sus patronímicos, acabaron llevándose hasta los guiones, las “y”, y los “de”, con los que suelen embarrocar de alcurnia, estos pavos reales con uniforme.

Su siguiente golpe maestro se asestó a la monarquía (parece que de revolución, iban servidos). De la noche a la mañana, la realeza quedó guillotinada en su nomenclatura; los ayudantes de cámara sufrieron de lo lindo para rehacer las invitaciones reales.

Ni que decir tiene, que exotismos, extranjerismos y barbarismos los cercenaron a las primeras de cambio. 

Llegó hasta tal punto su furor cleptómano, que cuando los suyos comenzaron a ser los extraños, se robaron los apellidos entre sí (no podían parar, los pobrecillos). A día de hoy, no se confíen, están planeando algo contra los apodos. (Yo aviso).

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