miércoles, 30 de diciembre de 2015

EPICURO REVISITED



¡El mismísimo Epicuro de Samos!



EPICURO REVISITED


Podían acusarlo de muchas cosas, pero ante todo era un hedonista. Así que contra pronóstico, montó una escuela fraternaria en la trastienda de su negocio de ultramarinos.

El sueño de su infancia siempre había consistido en helenizar la comarca; sustituir los manidos temas sobre las derrotas del equipo de fútbol local o las conversaciones de ascensor, por un estudio riguroso y práctico de la felicidad.

Sus primeros alumnos provenían de un sector, algo desencantado, de movimientos anarquistas. Poco tardaron en sumarse las prostitutas y los poetas de provincia. Más discretos como discípulos, los entomólogos, se tomaron las doctrinas muy en serio. Hasta la mujer del concejal de cultura aparecía de vez en cuando en las reuniones.

Qué furor filosófico alcanzó el pueblo durante esos años. El placer sin dioses campaba a sus anchas, cierto atomismo poético embargaba el ambiente y la amistad era la única ley que regía.

¡Todo fue sobre ruedas, hasta que llegaron los académicos!

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