lunes, 30 de noviembre de 2015

DEL SENTIMIENTO ÉPICO DE LA VIDA






DEL SENTIMIENTO ÉPICO DE LA VIDA

"Un alma humana vale por todo el universo"
Miguel de Unamuno

Me levantó y empiezo el ritual. Es lunes y la semana es una infancia que dejará cicatrices. Preparo el café con leche, el zumo y las tostadas como si compusiese un sortilegio. Seré inmune al desencanto, a los imbéciles, al sueldo que no llega. Me ducho y me entrego a mi nuevo jabón de aloe vera: soy Cleopatra, Nefertiti, Hatshepsut… el día menos pensado cumplo los viajes pendientes. Estoy más triste que de costumbre, así que me pongo el mejor de mis vestidos, al espejo no hay darle razones.

Paseo por la calle hasta el trabajo y aprovecho para ensayar mi nuevo caminar bamboleante; si Dios me dio estas caderas, comprenderá que incite al pecado. Y me río, y me santiguo, y vuelvo a reírme otra vez. Paro a comprar lotería, no porque crea en la suerte, sino porque me fascinan los ojos del hombre ciego que los vende. Parece un oráculo que tendré que descifrar, mientras tanto le sonrío, y él sabe que lo hago.

Entro al supermercado, saludo al déspota del jefe y le pregunto por las dos bestias que tiene como hijos: no me responde, ésa es mi victoria o así lo creo. Repongo las estanterías como si fueran cuerpos que acariciase y me digo, toda crecidita, que la imaginación es mi castillo de arena para batirme con la mar. Me siento en la caja y el reto de hoy es dar los buenos días a todos los clientes. Sólo la vieja saltacolas consigue que le escupa un –señora, por favor, la edad no otorga licencias-. Me repongo y le deseo buen día. Como conozco la vida de los clientes de la zona, una tiene sus hobbies periodísticos, me insinúo descaradamente al recién viudo, no porque sea mi tipo, sino para intentar sacarlo de la negrura. No lo consigo, mañana probaré con unas vistas al precipicio de mi escote. Termino media hora más allá de mi turno, ¡qué novedad más recurrente! Aprovecho para organizar planes para el fin de semana. Mis sobrinos necesitan una tía que los malcríe.

Llego a casa y preparo una cena exótica, esta noche viajo a Korea. Enciendo la televisión; no me acompaña y por eso pongo música. Algo de punk, nada personal.  Me perdono mis contradicciones y saco las chucherías, hoy también me las merezco.  

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