jueves, 15 de octubre de 2015

EL FANTASMA DEL CAPITAN MISSON

Lo dicho, secuela de Los últimos días de Libertalia, que anda por blog.

¡Qué miedito!


EL FANTASMA DEL CAPITAN MISSON


Ser una inspiración para los ideales de la revolución francesa tiene su mérito, pero un marinero es un marinero. Si en vida fue molde de utopías, reservó su eternidad para la indecencia.

A falta de puertos o islas remotas, parece que al espectro del capitán Misson le valieron como sucedáneos, los burdeles de Andalucía. La madames de los prostíbulos, encantadas de tener un cliente tan fantasmagórico, aprovechaban la extravagancia espiritista para aumentar los precios por las señoritas; el negocio no entraba en polémicas con dimensiones paralelas.

Misson hacía sus pinitos amorosos con una pasión impropia de su ser evanescente. Su erotismo fantasmal (acuñación pergeñada por una cortesana de lecturas ascéticas) las volvía literalmente locas: mujer que el capitán tocaba, mujer que acababa en manicomio. Eso sí, daba gusto ver los ojos volados de las meretrices por tan voluptuosa demencia.

Como suele pasar cuando uno frecuenta estas antesalas del amor, acabó encaprichado de una francesita de talentos ocultistas. ¡Pobre capitán! No supo ver que las intenciones encubiertas de la flor mercenaria, versaban en la escritura de un tratado sobre apariciones, que a la postre, la hizo europeamente conocida.

Háganle un favor, si ustedes practican la güija, no duden en consolar su desdicha.

2 comentarios:

  1. Excelente, Jorge. Y sin haber leído la precuela.
    Txisko Mandomán Xego

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    1. Gracias Txisko, el culpable de que haga secuelas lo tienes tú. O no recuerdas "La metamorfosis"... un abrazo master!

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