viernes, 4 de septiembre de 2015

LA CHICA DE LA MIRADA DE LINGOTES DE ORO


El cuadro "Double draw; Margarita en el campo"
de Margaret Keane


LA CHICA DE LA MIRADA DE LINGOTES DE ORO


No es que todo lo que mirase se convirtiera en oro, es que su mirar era metal precioso. No es que sus ojos tuvieran unas dimensiones estratosféricas, era descubrirlos y ponerse a volar, o volarte. No eran amielados porque sí, tenían gravedad como de tierra. Cuando andaba triste, fundaba ciudades sombrías a cada vistazo. Y si la alegría la asaltaba, ¡qué astros o fulgores poblaban su ojear! Literalmente resucitaba a los muertos, -ustedes entienden-. ¿Hubo mayor milagro que contemplarse contemplándolos?, todos ni dudan. Sería que tenía destinos en sus ojos. Mirada bíblica, tal vez… o mejor, mirada pagana, cómplice del misterio del mundo.
 
Nunca me repuse de su mirar.

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