lunes, 28 de septiembre de 2015

EL LICÁNTROPO Y LA LUNÁTICA


¡Auuuuuuuuuuuuuuuuuuu!



EL LICÁNTROPO Y LA LUNÁTICA


-Soy muy aburrido para ella-, meditó el licántropo. –Mi animalidad es intermitente, ella necesita un salvajismo a tiempo completo.-

-No puedo competir con la luna-, razonó la lunática. –Mi gravedad no causa mareas, él necesita alunizar cada noche.-

Y siguieron poniendo excusas para no encontrarse. No se pararon a rimar, que su amor era un cómplice secreto, que los dos se esforzaban por ignorar.

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