martes, 22 de septiembre de 2015

EL HOMBRE LUCIÉRNAGA


¡Qué pancha la tía!



EL HOMBRE LUCIÉRNAGA 

Tras no obtener los resultados esperados con la literatura (se había engullido algunos de los tratados amatorios de mayor renombre: El Banquete” de Platón, “Diario de un seductor” de Sören Kierkegaard, “La llama doble” de Octavio Paz, "El segundo sexo" de Simone de Beauvoir, “El arte de amar” de Erich Fromm, “El arte de desear” de Fernando Fernán Gómez… por si hay algún estudioso del corazón en la sala), su desesperación por no descifrar un método infalible para encontrar el amor, lo llevó a convertirse en cobaya de la mano del doctor Frankenstein de la comarca.

El antiguo entomólogo y hoy científico loco, había logrado desentrañar el secreto alquímico de las luciérnagas. Así que, durante nueve meses, aplicó una estricta dieta de enzimas de luciferasa con cientos de microinjertos de moléculas luciferinas, en el estómago de nuestro candidato a primer homoluminiscente. La operación quedó redonda, cuando modificó su vientre para permitir la oxidación de las sustancias y cerró las heridas con hilo de oro, que parece, que para estas operaciones mágicas, es mano de santo.

Había que verlo, ¡qué chulería de abdomen lumínico por las calles de la ciudad!, -¡qué potencia de faro!- le decían las más descaradas, hasta recibió lúbricas ofertas como hoguera de compañía.

Fue tal el éxito, que no tardó en convertirse en tendencia. Hombres, en otra hora, acomplejados y destinados a las periferias de la seducción, lucían sus barriguitas al son de un cortejo cautivador. Que la luz acertara con el misterio del amor, no dejaba de tener algo de lógico.

4 comentarios:

  1. Olé tu arte, Jorge. La luciferasa y el "faro" me han dejado KO, por no hablar de la lista de libros que devoró nuestro héroe.
    Plas plas plas.
    Txisko Mandomán Xego

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    1. Jolín, me has sonrojado!!! Muchas gracias, viendo de un prestidigitador del lenguaje como tú, me sabe teta.

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  2. Admirable el como hilas una historia tan curiosa y extraña en tan poco espacio.

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    1. Claro Nacho, es con hilo de oro, jeje... Muchas gracias y un abrazo.

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