sábado, 9 de mayo de 2015

VACA SAGRADA

Oye, pues que al final se le coge cariño a los personajes...


¡Sale divina!



VACA SAGRADA

El éxito lo pillo meando. En un ejercicio de acrobacia circense descolgó el teléfono  para enterarse que había ganado el premio, que lo auparía al lugar donde merecía dentro del Parnaso artístico.

Por fin podría pontificar a gusto. Sus teorías se convertirían en leyes, sus amigos dejarían esa pena despectiva con la que le trataban y su mujer, bueno, de su mujer ya se divorciaría.

Lo primero era devolver, uno a uno, todos los desprecios de sus colegas de gremio. Iría puerta por puerta si hacía falta, pero esos mentecatos pagarían por no haber dado crédito a su genialidad.

Por su puesto que volvería a la televisión local a recordarles cuando no le quisieron de tertuliano. Pero haría un esfuerzo por dejarles que lo admitieran, después de todo, sus seguidores no se merecían la ineptitud de los periodistas.

Le iba a dar un capricho a sus sueños. Cuando cobrase el cheque se compraría un púlpito para su salón de estar. Y un altavoz. Y un bolígrafo de oro. Y un traje de raya diplomática. Y un espejo espejito mágico.

Había nacido para ser una vaca sagrada y  el mundo por fin se daría cuenta.

2 comentarios:

  1. Viene que ni aposta con las elecciones por las que mucho mediocre se enaltece tras conseguir cargo y se pasea exhibiendo su escaso talento y su revancha excesiva.
    Me cisco en el momento en que su padre no se entrego al solitario vicio de Onán.

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