jueves, 21 de mayo de 2015

LA PERIFERIA

En mis lecturas siempre me han fascinado los territorios imaginarios. No recitaré las influencias por no resultar sesudo (y sobre todo, para ocultar los libros que no he leído).

Otro intento de cartografiar Poética...

 
"Periferia" fotografía de Mauricio Zoldan.
(Los que nos educamos por estos barrios sabemos de su impronta)




LA PERIFERIA



Los hallazgos fundamentales se llevaban a cabo en la periferia. En su centro difuso, los Habitantes llevaban una venda en los ojos como moda obsoleta, heredada de los salones de palacio. Eran muy normales estás costumbres improcedentes en Poética.

Cuando salían a los arrabales disfrutaban como de un recreo. Daba gusto verlos jugar con las nubes y bañarse en las bibliotecas. Hasta las sibilas dejaban su adusto rostro de silencio y permitían que los chamanes filosofaran sobre sus faldas. ¡Qué gusto contemplar su libre albedrío en plenitud!
 
La figura que sobresale en estas barriadas de la imaginación es la de los arlequines. Con qué jugosos discursos sobre las correspondencias cósmicas distraían los ratos. Su papel en la rutina pasaba desapercibido, pero en el extrarradio se les valoraba como coloridos diosecillos. Su máxima se fundamentaba en una obviedad: a vivir se aprende viviendo. 

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