viernes, 22 de mayo de 2015

LA METAMORFOSIS 5: BRUCE WILLIS

El último capítulo de las metamorfosis de la chica pin-up...

Ya tenía ganas de acabarlo, ¡no sabéis qué obsesión!

(La saga de La metamorfosis, anda por el blog)

Ilustración de Bill Randall


LA METAMORFOSIS 5: BRUCE WILLIS



De mojigata a fantasía cabaretera, pasando por su compromiso con la belleza, hasta descubridora de cataclismos y promotora de espectáculos celestiales. Y ahora, para más desquicie de la ficción, agujero negro en la galaxia. Una carrera meteórica, si se me permite la ocurrencia.


Pues bien, dada su facilidad camaleónica se metamorfoseó en agujero negro en un chispum. No me pregunten, hay cosas que hasta un cuentista no debe saber. El caso es que escogió un sitio apartado del universo y se plantó con su sugerente campo gravitatorio a la espera de absorber cuanta materia o partícula pasase por allí. Había cumplido el sueño de cualquier seductora que se preciara como tal; atraer  sin distinciones desde lo macroscópico hasta lo minúsculo.


El único reducto de sus ensoñaciones tenía nombre propio: Bruce Willis. Desde que en su adolescencia vio El gran halcón, el actor se había reivindicado como una epifanía recurrente. Cómo se aferran las obsesiones, daría para más de una saga.


¿Qué podría hacer Hollywood contra una mujer con una calentura dos mil veces superior al sol? Lo que todos, dejarse hacer. Bruce acostumbrado a las divas, se sintió en el firmamento como en su casa y, salvo por la falta de papeles estelares (sic), no tuvo nada que objetar. ¡Buen chicho este Bruce!

Y así pasaron los eones hasta que recordó a Nehemías, el origen de su cosmología. El qué pasó después, ha dejado de ser una dimensión literaria, así que con mucho alivio, finalizo la historia de la chica pin-up que, como cualquier mujer, fue capaz de cambiarlo todo.

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