lunes, 4 de mayo de 2015

LA ASESINA VINTAGE

Tengan cuidado, puede ser su vecina...

 

¡La asesina vintage también es coqueta y se hace selfies!
(Gracias por prestar tu foto a la literatura)



LA ASESINA VINTAGE

A Santi y Teresa



-Qué poca clase tienen los criminales-, escribía una y otra vez en su carpeta de instituto mientras rumiaba la manera de convertir el homicidio en un arte.


Se construyó la coartada perfecta. Ser la musa del bajista del grupo de garage rock en boga de la comarca. Hasta tuvieron la correspondiente boda vintage.


Sus víctimas, minuciosamente escogidas entre lo más granado del panorama retro musical nacional, abarcaban desde el bluesman de turno, hasta la reencarnación provinciana de un Johnny Cash especializado en un extravagante y acúatico folk del Ebro.


La escenografía del crimen no tenía desperdicio. La recreación de un cuadro de la pintura más cool de los años treinta o  la puesta en escena de la obra del más sensual de los fotógrafos pasados de moda (en esto era intransigente, sus coetáneos no molaban) eran encarnadas como si trataran de una ópera perversa.


Llegó hasta tal extremo de sublimidad que el Times le otorgó la portada del año a uno de sus asesinatos. Concretamente: “El baterista crepuscular o groove de las orquídeas”.


La decadencia no tardó en aparecer. Tanto genio atrajo una lista de voluntarios suicidas que hacían cola para sus fúnebres creaciones, asunto que hizo que la policía la atrapase sin demasiada exigencia.


Como el caso fue mundialmente controvertido e inspirador decidieron condenarla a cadena perpetua en un museo de alta seguridad. La entrada es cara, ¡ojo!

No hay comentarios:

Publicar un comentario