viernes, 8 de mayo de 2015

JULIETA DE ULTRAMAR

Sobre los amores imaginarios...

El balcón de Julieta en Verona.




JULIETA DE ULTRAMAR

Los cuentos de amor imaginados
preñan con silencios los insomnios.
El océano es un hilo acuático
que amarra íntimos naufragios,
con el único rubor de no haber sido.

Romeo escribe cartas de amor.
Para olvidar toma venenos.
Se golpea el pecado que no tuvo.

Julieta lo sueña rondando
por el balcón de su falda.
Tiene cuatro o cinco amoríos
(la espera ha de ser más llevadera),
no olvida que los versos
son las verbenas de amor que no gozaron.

Se espían desde las orillas
como si el agua fuese su compinche.
Se imaginan revueltas las sábanas
entre sudores del alba,
ese latir al unísono,
los dioses que pudieron haber sido.

Y qué importan las guerras,
la revolución y sus claveles,
el hambre mundial si no es su boca.

¿Qué fue de ultramar y sus promesas?

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