jueves, 7 de mayo de 2015

BALAS PERDIDAS

Una historieta sobre la amistad.

Los "Balas perdidas" en acción.




BALAS PERDIDAS


A Millán, perdigón de perdigones.

Quisieron formar una cuadrilla de leyenda. Algo de lo que el mismísimo Epicuro se sintiera orgulloso.

Debido a decepciones pasadas, se habían desperdigado por sus hurañerías durante la última década, pero sobrevivientes de sus demonios, estaban preparados para volver a dar protagonismo a la fraternidad.

Los únicos requisitos para pertenecer al grupo eran haberse fallado a sí mismos y una inquebrantable voluntad de redención. También sumaba puntos, su querencia terracera y vouyerística.

Sus rituales eran de manual. Compartían confidencias de amores utópicos y una encendida defensa de los cascarrabias. Se conforman en blasfemar cómplicemente o en otorgar carta de amistad a cualquier anjana acogedora.

Lo que les hacía extraordinarios como banda, lo que realmente los diferenciaba del resto, es que sabían que lo suyo era un caso perdido.

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