miércoles, 29 de abril de 2015

FEMME FATALE

A veces las femmes fatales se cuelan en mis sueños nocturnos... ¡espero que esta catarsis no las ahuyente!

¡Uma que estás en mis cielos!



FEMME FATALE

¡Nunca antes había muerto con tantas ganas! Tuve la suerte de ser bendecido por el diablo, que en este caso fumaba Nobel, vestía zapatillas de bailarina y portaba un rubor de pecado entre los muslos.

Según un poema estaba hecha de pólvora y boleros, aunque yo siempre creí que la literatura nunca podría sintetizar su lunático perfume.

Ya sabía que me iba a devorar y qué. Mi porción de celuloide hecho carne o cuento perverso de hadas, así es como la sigo olvidando. Sus pechos advertían señales oscuras. Su espalda era puerta hacia otro mundo. Sus ojos, ¡ah sus ojos!, tan parecidos al mar y a las luciérnagas.

Su secreto permanecerá a salvo conmigo en este diario: no es que no me quisiese, es que su amor verdadero era la libertad.

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