miércoles, 22 de abril de 2015

DEFENSA DE LA CIGARRA

Parece que llevo una línea bastante tontuna en defensa de ciertas palabras o figuras marginales y de dudosa reputación.... ¡qué ganas tengo de intentar algo con los cantamañanas!

"Viva la bagatela" que dijeron los maestros

¡Tengo una camisa igualita!



DEFENSA DE LA CIGARRA

- Dime, pues, holgazana,
¿qué has hecho en el buen tiempo?”
–“Yo–dijo la Cigarra–
a todo pasajero
cantaba alegremente,
sin cesar ni un momento.”
–“¡Hola! ¿conque cantabas
cuando yo andaba al remo?
pues ahora, que yo como,
baila, pese a tu cuerpo.”
Fábula de “La Cigarra y la Hormiga” de Samaniego.

Los haraganes, los ociosos, los pirotécnicos, los poetas, los filósofos y las bailarinas de cajas de música declaramos nuestra simpatía y fervor por la figura imprescindible de la cigarra.


Consideramos culpable de analfabetismo vital, segregación laboral a otros gremios y hasta de mal cristiana a la hormiga.


El canto es tan importante o más que un garbanzo o un bistec. El alma también es un estómago hambriento.


El notorio despotismo iletrado de la hormiga, su xenofobia galopante y su falta de empatía entre especies nos hace pensar, que si de ella dependiera prohibiría las cigarras. ¿Quién sería el siguiente? ¿El colibrí, la tortuga, el dragón de Komodo?


Toda nuestra solidaridad a quien ofrece su alegre canto al mundo sin importarle si el que escucha es un árbol, un hombre o una serpiente. Todo nuestro respeto a tan inútil y necesario oficio.


También creemos en el papel de la hormiga. No le negamos cédula de existencia. No pretendemos que sea elefante o delfín. La queremos hormiga de la H a la A.


Los haraganes, los ociosos, los pirotécnicos, los poetas, los filósofos y, sobre todo, las bailarinas de cajas de música defendemos y defenderemos a la cigarra que todos llevamos dentro.

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