domingo, 8 de febrero de 2015

ARMAS DE SÁTIRO



Microrrelato que tiene a un sátiro como narrador. Me da a mí que mucho paliqueo y pocas nueces.

 ¡Sátiro molón tocando la flauta!

ARMAS DE SÁTIRO


Tengo el pene normalito. Ni pequeño ni grande, tamaño estándar. Me gusta pensar que mi cola de sátiro es un instrumento imaginativo. Me explico: mis atributos amatorios se basan única y exclusivamente en la promesa de un viaje. Cuando amo o chingo, la fantasía y la fábula son las armas con la que intento seducir. Otros utilizan los dones que les dio la naturaleza y hacen bien, pero en mi caso, he de embaucar a mis amantes en una suerte de sueño que las traslade a mundos donde nadie las llevó.


Por supuesto esta técnica no asegura el éxito, pero sí consigue que te fijen como un recuerdo bizarro en sus historias húmedas. ¡Ojo, que tampoco confirman la exclusión de su repertorio de raritos!


Hoy en día la competencia está muy reñida, cualquiera ejerce de Don Juan, Casanova o es un Marqués de Sade en potencia. Además la masculinidad está en entredicho y uno no sabe si ofrecer carne o mostrar un currrículum tántrico y un perfil más de místico que de Adonis.


Última advertencia:


No aplicar con Safos ni Catulos, ¡se las saben todas!

2 comentarios:

  1. Ja, ja, ja. Me encanta. Sexo y humor --al contrario que con amor-- siempre deben ir unidos.

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    1. Gracias Nacho, estaba temiendo que no se pillase del todo la ficción. Un abrazo enorme, con lectores (escritores) como tú, da gusto.

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