jueves, 29 de enero de 2015

LOS PEZONES DEL MAL

Otra entrega de "La Pezonomaquia"

Si ya buscaba la rosa azul,
con éstas ya tengo aventura para rato.


LOS PEZONES DEL MAL

He aquí el aquelarre emocional de un coro de pezones. Pezones apocalípticos que hicieron añicos los espejos interiores del carcelero. Fantasmagóricos pezones que pululan por las habitaciones del destierro sentimental. Cierran los barrotes y como llamaradas o exorcismos, los pezones crepitan y arrojan los lamentos con sus culpas por los abismos de la memoria.

Los pezones del mal muestran bajo las sábanas los infiernos, las hogueras de la promiscuidad. Sombras de miradas que triunfaban sobre el tiempo, sombras de arcadias perdidas de la carne. -¡Mágica fragua del deseo son tus ojos!¡Te canto y no me canso de cantar!-. Pezones que estallan en caricias, en navajazos. Mientras me pules con el pezón como lengua poética, solo pido más condena, más pecado. Urgencia de susurro, súbita subida a los suburbios, sublime herida para el alma.

Los pezones angelicales me dan risa, al igual que las vírgenes suicidas. Una vez estuve con unos pezones lunáticos, increíbles acróbatas que me descubrieron el placer de la ingravidez.

-Desenvaina los pezones-, pensé en decirte alguna vez. Y solo dije literatura, PlayStation, marihuana o espejo. Todavía hoy velo el duelo entre la oscuridad y unos pezones flamígeros. Y por eso escribo versos, para vengarme de mi mismo, para esculpir garabatos con el humo cómplice, para hacer un arte de amar con tus pezones.

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