viernes, 23 de enero de 2015

LA REVOLUCIÓN DE LOS TOMATES

Este relato o mitin tomatero proviene de una conversación entre mi colega Iván y yo, sobre las costumbres gastronómicas en boga y el futuro civilizado de nuestra alimentación.
Bueno Iván, continuaremos con este debate en "Los desayunos en el Liberty". Hasta entonces, ¡¡¡SAVE THE TOMATO!!!




 No veáis la película "El ataque de los tomates asesinos". Es un truño.



LA REVOLUCIÓN DE LOS TOMATES



“Percibí destellos

como el rutilar de un escudo: la tierra

y la faz común de la Natura me hablaron

de cosas memorables"

William Wordsworth



Me llamo Iván y soy un tomate. He venido a hablaros desde este atril de nuestra precaria situación, de nuestros caminos inciertos, tal vez, de cierta esperanza en el futuro.


Después del estudio del neurocientífico William Wordsworth, reconociendo que los tomates teníamos sentimientos y capacidad de raciocinio, todo cambió para nosotros. Sí, todo cambió.


Nuestra emancipación necesaria no sólo es apoyada a nivel teórico, también las rebeliones porcinas de finales de siglo, nos demuestran que la libertad es posible. Los cerdos, punta de lanza del movimiento independentista animal, sirven de inspiración o credo para nuestras ansias libertarias. Se me revuelve la masa mucilaginosa al recodar el genocidio porcino de nuestros hermanos los gorrinos. ¡Que bárbaras costumbres las de los humanos! Recordar sus depravadas liturgias gastronómicas tras la Matanza para convertirlos en embutidos, solo puede poner de manifiesto su crimen reiterado contra la naturaleza, su perturbado corazón.


¡Tomates del mundo, asumid vuestra tomateidad plena! ¡Tomates del mundo, dejad las ensaladas y luchad por vuestra autonomía!


Hemos conseguido logros antes inimaginables. Hemos logrado que se juzgue a todos los jubilados humanos que durante años nos esclavizaron en esos huertos de exterminio. Hemos erradicado los invernaderos, el kétchup, los tratamientos de belleza basados en nuestra aniquilación, las fiestas patronales en la que nos denigraban como simples divertimentos. Pero aún queda mucho camino por recorrer porque no somos hortalizas. ¡Somos frutas! ¿Acaso no pensamos, vivimos y nos relacionamos como frutas? ¿Acaso no lloramos, reímos y colgamos de las ramas como frutas? Tomates del mundo, ¡debemos ganarnos con el jugo de nuestra frente la entidad frutal que merecemos!


¡Ya basta! ¡Se ha vertido demasiada salsa de tomate en esta lucha! ¡Basta de tanta masacre absurda! ¡Tomates verdes, amarillos, rojos tomates, alzaos! Dejad el campo y tomad lo que os pertenece.


Nunca más debemos permitir que nos trituren. Hoy y para siempre, proclamo que éste será el siglo de los tomates o no será.


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