miércoles, 14 de enero de 2015

DOS MICRORRELATOS PÚBLICADOS EN LA REVISTA FÁBULA.

En el último número publicado de la revista Fábula, presentado en el Hotel Carlton de Logroño, éste pasado diciembre, tuve el gusto de colaborar con dos microrrelatos.

Portada del número 36 de "Fábula"
Me encanta la costumbre de esta revista de poner una biografía desenfadada sobre el autor en sus páginas finales. Mirad que tonterías se me ocurrieron:
"Siguió su vocación de arrabal cosmopolita hasta convertirse en veleta. Se creyó, a pies juntillas, los versos más tristes esta noche. Fue sublime con interrupción. Investigó el eterno femenino acostándose con mujeres de las más diversas nacionalidades, sólo por rigor académico. Maldijo a Dios, e hizo las paces. Bendijo al Diablo e hizo la guerra… prefirió ser poema a ser poeta."
Os dejó ya los dos microsrrelatos (género que me está dando insospechadas alegrías):
JORGE Y EL DRAGÓN
Por su complejo de héroe cartografió de nuevo el mundo para acabar con la leyenda maligna. Desde la taberna del hijo déspota de la quiosquera hasta los arrabales que llegaban hasta el río. Por la gruta de los gitanos y en aquel prostíbulo homérico llamado “Penélope”, por si acaso. Escaló las montañas más nevadas para preguntar al Ermitaño si tenía pistas de sus fuegos. Viajó por los ocho mares (pero éste número es otra historia). Tuvo contacto con piratas y sirenas, mas ningún norte sacó de estas reuniones. Peregrinó hasta la cascada de Kuang Si, la última aparición constatada, y leyó, por si algo se le había podido pasar, todo lo recopilado sobre este ser mitológico.
De tanto y tanto buscar se encontró con la princesa (que en este caso era mundana pero linda y de asombrosos y lúbricos talentos). Pero fiel a su destino abandonó a su recompensa verdadera, y en ese instante de renuncia, se dio cuenta que el dragón que había buscado se alojaba en su interior…
Y al intentar recuperar el amor, el cuento ya se había acabado.


LOS AMORES DE PINOCHO

Pasajes apócrifos o escasamente conocidos del cuento constatan que ejerció como donjuán de madera.  Cientos de muñecas fueron seducidas por su encanto de Cyrano, único entre el gremio de muñecos. ¡Cómo resistirse  a los ardientes cantos nocturnos de su conciencia parlante! Así sus libertinas aventuras con Barbie o la orfandad insondable que Nancy le legó para el resto de sus noches, tampoco figuran en las antologías de los pudores.  De plástico fino, madera noble o porcelana china, ningún linaje fue ajeno a sus conquistas.

Sólo se le reconocen dos amores verdaderos: una tal Mariquita Pérez que le descubrió que la ninfomanía también es cosa del espíritu y cierta Pepona de extravagantes antojos gastronómicos.





¡Carlos Villar, el comandante de la revista, en actitud pensativa e interesantona!

2 comentarios:

  1. Sorprendentes, agradablemente desconcertantes y subrealistas; como tú mismo. Un abrazo.

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    1. Gracias maestro, a ver cuando encarnamos unos rones a la limon!

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