lunes, 26 de enero de 2015

DESDE LA VENTANA

Bueno, bueno, estos pezones marchan...

Este texto es de esos que uno piensa cuando los acaba que uno no ha sido, qué quién coño se ha metido en su propia mano para plasmarlos... probablemente ese desconocido que nos habita, como dicen algunos.
Realmente creo que es hay un poseimiento inicial que reconduzco malamente a partir del segundo párrafo. Los espíritus son así, vienen y se van veleidosos.

No puedo calibrar su valía porque este espiritismo literario me tiene desorientado. Juzguen ustedes...

"Mujer al sol" de Hopper, me perturba tanto como este texto


DESDE LA VENTANA


Dicen que una rosa son todas las rosas... no sé, pero una mujer no son todas las mujeres. Sin embargo, todos los cadáveres son la misma muerte. Mi abuela y mi examante son la misma, porque están muertas. Yo mismo soy la muerte si me acuerdo de ellas. Somos y no somos. Vivimos y morimos en la misma vida. Una noche caminaba entre farolas y la luz me daba apariencia de un ramo de personalidades derramadas por el asfalto. Soy otro y otros, soy nosotros, ellos, tú.

Entre este revoltijo existencial sobrevivo, sobremuero, juego con mi scalextric imaginario y cobro el desempleo. Pero los pensamientos no me salvan, me abisman. Me desperezo de tanta vaguedad metafísica y abro las ventanas como si de unas piernas de  mujer se tratasen, e intento saber si las nubes que ahora miro, son los pezones que quiero ver.

Enmascarados pezones al cobijo de unos escotes como precipicios.

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