miércoles, 21 de enero de 2015

CONFESIONES DE UN MISÓGINO

Este pequeño texto ha surgido de un buñuelo. Sí como lo oyen, de un buñuelo. Yo también ando sorprendido, no se crean. Aplicando lo que me enseñaron en un taller literario, que debíamos nutrirnos de todo lo que nos pasase, -qué mejor que inspirarse con comida-, pensé y me apliqué el cuento... también es cierto que al bueno de Proust una magdalena le dió mucho rédito.

Que quede rotundamente claro que el narrador misógino de este microrrelato no soy yo. Lo digo por posibles reprimendas...





CONFESIONES DE UN MISÓGINO



"Hay tres cosas que jamás he podido comprender:
el flujo y reflujo de las mareas, el mecanismo social
 y la lógica femenina"  
JEAN COCTEAU


Las utilicé. Sí, las utilicé. Porque las mujeres son el mayor truco nemotécnico que conozco. Si alguna vez quería aprender un arte o una ciencia, buscaba una amante que conociera el terreno en cuestión y me acostaba con ella. Así Silvia, la naturalista, me desveló que la biología es una carta náutica del ser; Alicia, tuvo a bien, descifrarme el tango como encarnación de las heridas que no cicatrizan; Noemí me hizo saber que los versos son nervios subterráneos de la realidad.

Las mujeres tienen un mundo privado que a veces llegan a compartir, pero nunca su territorio íntimo. Utilizan coartadas, subterfugios, máscaras… a veces, cocinan buñuelos para hacernos creer que estaban en la cocina, mientras habitaban no sé qué sueños o manías. Nunca me invitaron a esa región sagrada.

Las mujeres sienten el miedo con una potencia (y quizá lucidez) que a los hombres nos está vedada. La naturaleza quiso que ellas sostuvieran la antorcha de la especie, les otorgó ciertos poderes oscuros para la supervivencia. El hombre ignora el precio de la muerte.


A las mujeres, seres insaciables con afán de eternitud, no les bastaba su cuerpo e inventaron la música para residir por todo el universo.
 
Las mujeres son una especie en extinción que extingue todo lo que toca, nada vuelve a ser igual tras su paso.

Las mujeres son tan hermosas que no lo saben.

Las mujeres tienen un sexo sentido.

Las mujeres son bichos raros.

Jorge Cafrune



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