lunes, 19 de enero de 2015

CARTA A UNA SIRENA DE BIBLIOTECA

Este poema, del género impuro, fue publicado en "La Chimenea Fanzine". De alguna manera siento pertenecer a las Ligas Menores de la Poesía. A su circuito bohemio y callejero. Y me siento cómodo y libre, y pienso que es donde debo estar. Digo ésto, sin desmerecer a la Chimenea (donde publican ya artistas de renombre), es una sensación de periferia, que aunque sea ficticia, me provoca un sentido de pertenencia... no sé exactamente lo que quiero decir (probablemente sea una tara o miedo o qué sé yo).... en fin... os dejo con los versos:

Foto "prestada" de un maravilloso blog:
https://lacanciondelasirena.wordpress.com/tag/islas-sirenusas/

CARTA A UNA SIRENA DE BIBLIOTECA


“Todas las cartas de amor son ridículas

No serían cartas de amor si no fuesen ridículas”

Fernando Pessoa.

INTRO: En Barcelona vive la mayor población de sirenas de Europa. Este cantamañanas que suscribe, tuvo la fortuna de ser ennoblecido por una. Aquí se narra parte de ese suceso, de los ciertos y ficticios retratos de una sirena que un día remontó el Ebro, huyendo de no se qué olvidos o naufragios:


Hoy con un humor de tango

escribo este poema.

Utilizo como coartada para convocarte

un ejercicio poético por mandato de Dios

(que en este caso es una mujer

de nombre Blanca,

y de cuerpo noquieroacordarme).


Antes de que llegaras,

¡de la venida de tu pagano advenimiento!,

antes –digo- de que trajeras la fe contigo,

todas las películas, los libros,

las novias que tuve

hablaban de ti,

o en cualquier caso

te sospechaban.


Mitad anfibia, mitad aérea,

tímida como una llama,

niña como auténtica mujer.

Posada para desesperados, tal vez

el último cigarrillo de la noche.


Y sin embargo,

canto alzado,

como presagio de primaveras

en pezones de mujeres

o, por ejemplo,

como de ducha casi en llamas

cuando la soledad aprieta los machos.


Tu canto tenía gravedad

de saudade metálica

en la garganta de un navío.

Tu canto tenía presencia

de arco de triunfo por la ciudad.

Porque tu canto impúdico

-por lo cierto- convirtió el duelo

en siglo de oro.


(Mujer en sintonía con la marea,

¡quién volviera a rondar

las orillas de tu falda!)


Y eras toda alas y misterio…

Tú que sabías de las trastiendas del mar,

de los azares impuestos

por las corrientes subterráneas.

Tú de la tiranía afilada de los sueños,

de la alquimia mágica de los números.

Tú aviso para navegantes

¡oh patria marina de mis desvaríos!

Tú, sólo tú,

reconociendo al pez insólito

entre tanto pez castrado,¡joder!


Me concediste una prórroga de la infancia

pues a tu lado todo era mi casa:

el río, la copa del árbol, el cuarto de estar,

las chicas del barrio.

Me dejaste la certeza

de una enredadera en el corazón

y que tu cuerpo (destino revelado)

ofertaba viaje por los siete mares.


Regresaste a las costas catalanas,

ya que sin agua,

a la que tú llamabas madre,

te volvías maldición de marinero.

-¡ay amigo, las sirenas no pueden vivir

lejos de sus recuerdos!-


Espero que estos versos te violen

en cualquiera de tus insomnios.

Azulas mi memoria.

Pd: sólo el poema soporta la correspondencia

entre un niño y su nostalgia mitológica.

Y aquí, entre la intimidad y la distancia

de las palabras

te sigo olvidando

obstinada

minuciosamente…

2 comentarios:

  1. Evocas imágenes muy bellas. Esa sirena llamada Blanca, a la que me gustaría ser presentado, es una inspiradora de versos de primera, amigo.

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  2. La historia es más compleja. El poema la lía un poco, la verdad. Blanca daba un taller de poesía y como ejercicio poético me salió la sirena de biblioteca. Con Blanca no hubo nada, solo la piropeo en los versos. Fue un taller muy productivo eso sí. Y de la Sirena, sólo decirte que era como la versión femenina de Midas, todo lo que tocaba lo convertía en oro. Un mujer mujer.

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