jueves, 29 de enero de 2015

38º

Un poema breve y un poco viejuno que se resiste a ser quemado.

¡Un corazón enfermo!


38 º

Ahora que los grados
suben como mareas
y la enfermedad cobra
sus tributos de delirio,
puedo permitirme
perder el respeto a los recuerdos
recurriendo a la imaginación,
puedo permitirme
que cojas mi mano sudorosa
y yo pida perdón
y tú aprietes más fuerte.

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